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NotaPublicado: 29 May 2008, 21:16 
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como me lo estais pidiendo varias, si os parece os pongo aqui informacion sobre la maquina con la que se hace el tratamiento. He hablado con la clinica donde me lo hago y os harian una visita para explicaros detenidamente gratuita. Luego la visita con el doctor Tinao para comenzar el tratamiento cuesta 75 euros. La clinica ofrece luego unos paquetes segun el tratamiento a seguir.

Con esta nueva terapia se tratan desde casos de cancer, alergias, depresiones, alzheimer, esclerosis multiple, etc...


EL MORA SUPER PLUS

La Mo-Ra-Terapia fue formulada por el doctor Franz Morell (Mo) y
desarrollada tecnológicamente por el ingeniero alemán Erich Rasche
(Ra) y se trata de un método de diagnóstico y tratamiento que se
basa en la biorresonancia. Su base es sencilla: nuestras células,
tejidos y órganos se expresan a través de ondas electromagnéticas y
cuando se alteran por alguna interferencia -causada por ejemplo por
ataques microbianos, virus, productos tóxicos, una alimentación
errónea o tensión emocional- se desajustan provocando la aparición
de enfermedades. Es decir, el lenguaje intercelular es el primero en
dar muestras de cualquier desajuste y es anterior a la aparición de
la enfermedad. Bueno, pues como cada órgano posee un espectro de
frecuencias específico y las emite hacia el exterior en forma de
ondas electromagnéticas el doctor Morell tuvo la idea de utilizarlas
con fines terapéuticos. Es decir, pensó en identificar las
vibraciones inarmónicas procedentes del interior del cuerpo y,
basándose en el hecho conocido en Física de que una oscilación puede
ser neutralizada por otra opuesta de las mismas características
utilizar otras ondas para contrarrestarlas. De la misma longitud,
alineadas espacialmente, igual de intensas, emitidas al mismo
tiempo... y que estén además invertidas. Y sería Erich Rasche quien
encontraría tanto la forma de detectar las ondas deformadas como la
manera de reprogramarlas de nuevo: mediante un filtro de resonancia
molecular que permite separar y clasificar las ondas por nivel de
frecuencias y distribuirlas en armónicas y desarmónicas. Filtros
capaces de reconocer la frecuencia, la amplitud y las
características específicas de las ondas. Cabe añadir que el
dispositivo permite saber qué productos son causa de desequilibrio
patológico. El Mora Super Plus ha demostrado su eficacia en alergias
e intolerancias alimentarias, envenenamiento medioambiental,
dolencias cardiacas y circulatorias, enfermedades reumáticas
-inflamatorias o degenerativas-, enfermedades orgánicas (asma,
bronquitis, gastritis, pancreatitis...), depresión, tratamientos
odontológicos, mioartropatías agudas y crónicas, estados agudos y
crónicos de dolor (neuralgias, cáncer, dolores nerviosos,
epicondilitis...), intoxicación de mercurio por amalgamas, etc.
Incluso permite localizar y anular las interferencias patológicas en
el sistema neurovegetativo ocasionadas por la dentadura y las
amígdalas así como corregir las alteraciones que provocan la
contaminación electromagnética y telúrica en el spin de la molécula
de hierro de la hemoglobina.
(Más información en los números 68 y 81).

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO CON MORATERAPIA


Cada vez más investigaciones científicas constatan la naturaleza
bioeléctrica y vibracional del ser humano. Y no cabe ya duda alguna
de que todo proceso químico orgánico está condicionado por
vibraciones electromagnéticas. Es decir, que todo órgano -tanto sano
como enfermo- tiene un espectro de vibraciones que varía de persona
a persona y, en consecuencia, posee un potencial energético
concreto. Pues bien, la Moraterapia es un método de exploración y
recuperación del equilibrio orgánico a través de la eliminación de
las ondas vibracionales de sustancias tóxicas y otras informaciones
frecuenciales patológicas que llevan el organismo a enfermar.


Vivimos en un mundo de apariencias donde nada es lo que parece y la
realidad menos que nada. Nos sentimos cómodos pensando que estamos
formados por materia sólida cuando esa impresión no es sino una mera
formulación cultural que no soporta el más mínimo análisis
científico. Por lo que respecta a nuestro cartesiano Occidente ya
Albert Einstein formuló que la materia no es sino energía con lo
cual empezó a desmoronarse la idea de un universo sujeto a leyes
mecánicas que está simplemente a la espera de ser reformulado en
función de la nueva Física Cuántica. Y esa nueva visión del mundo y
del ser humano nos está obligando a iniciar un vertiginoso descenso
desde nuestra aparente realidad externa hasta detenernos en el
último nivel comprensible por el momento, aquel en el que
descubrimos que los mecanismos de la vida son regulados por
oscilaciones electromagnéticas muy precisas como consecuencia final
de que a cada átomo le corresponde un campo eléctrico. La
coordinación intracelular e interorgánica se realiza a nivel de
estas ondas electromagnéticas cargadas de información producidas por
nuestras propias células. Se puede hablar incluso de un "lenguaje
intercelular". Y el lenguaje de las células está constituido por
ondas vibratorias que hoy es posible medir. Ondas que son
específicas para cada órgano y función lo que permite escoger la
información que se les puede enviar cuando un problema comienza a
manifestarse... siendo el mensaje transportado bien por ondas
correctoras, bien por un remedio terapéutico con su propia
composición electromagnética.
Probablemente fue en 1930 cuando comenzó la aventura científica que
hoy nos permite entender mejor esta realidad. Un físico ruso,
Lakovsky, publicaba entonces en Francia su "Teoría de la oscilación
celular" en la que, entre otras cosas, afirmaba: "La vida es una
cuestión de ondas electromagnéticas y se basa en los principios de
resonancia de las mismas". En otras palabras, las células vivas son
pequeños osciladores que reciben información y la emiten merced a
los mismos principios.
Otro compatriota suyo, A. Gurvich, experimentó con cultivos de
bacterias y logró transmitir sus propiedades virulentas a través de
un vidrio de cuarzo que servía de pantalla antiparasitaria. Lo que
le permitió concluir que determinadas propiedades de los organismos
vivos se pueden transmitir electromagnéticamente.
Veinte años más tarde un físico inglés, H. Frolich -Premio Nobel-
confirmaba los trabajos de Lakovsky. "Las células emiten campos
electromagnéticos -afirmó-. Y me parece que se comunican entre ellas
mediante ondas electromagnéticas".
La obra de estos pioneros tendría su continuación en los trabajos de
físicos y biólogos eminentes de Alemania, Gran Bretaña, Bélgica y
Estados Unidos. Se llegaría así, por ejemplo, a los trabajos de Ilya
Prigogine -Premio Nobel de Química- y, finalmente de F. A. Popp
-véase su obra "Biología de la Luz" (1989)- que demuestra que "las
células y los órganos se comunican gracias a campos coherentes de
ondas electromagnéticas que están vinculadas a la esencia de la
vida". Popp agregaría que la enorme cantidad de información que
precisa un organismo vivo sólo se puede transmitir mediante
oscilaciones que vibran a la velocidad de la luz. Poniendo como
ejemplo la constante renovación celular: entre 7 y 10 millones de
células por segundo. Las fibras nerviosas y/o los líquidos son por
eso, a su juicio, claramente insuficientes para trasladar la
información precisa que sólo es posible transmitir a través de
receptores y emisores electromagnéticos situados en el ADN. Según
Popp la cantidad de información que se transmite por segundo en una
sola célula es tan enorme que se necesitarían 100 años para leerla
si pudiera ser impresa.
La conclusión final, para un amplio número de investigadores -sobre
todo físicos- después de setenta años de investigación es que las
ondas electromagnéticas, como portadoras de información, son
anteriores a los procesos bioquímicos simplemente porque la
información tiene que existir en primer lugar. Solamente después los
demás procesos -perceptibles o imperceptibles- pueden ocurrir. El
problema es que, desgraciadamente, mientras la Física nos acerca a
ese mundo cuántico y energético la Medicina sigue ignorando las
implicaciones que para el diagnóstico y tratamiento de nuestro
organismo tiene este nuevo modelo.
Ahora bien, a consecuencia de su propia naturaleza la transmisión de
información celular a través de ondas puede ser perturbada de
distintas maneras hasta llegar a alterar el funcionamiento celular
por falta de información o a causa de una información incorrecta. Y
cuando por cualquier motivo el sistema autorregulador o de
autocuración que todo organismo vivo posee no consigue reestablecer
el equilibrio la enfermedad será entonces el resultado final.
La enfermedad, pues, podría definirse en este nuevo contexto como
"un estado provocado por oscilaciones incorrectas mantenidas durante
largo tiempo y en tal grado que terminan provocando fenómenos o
reacciones patológicas". Según lo cual la actuación de los modernos
medicamentos depende en realidad de la interacción electromagnética
de sus componentes con los campos orgánicos.
Bueno, pues como respuesta a este nuevo modelo -intuido de alguna
manera por la Medicina Tradicional China hace milenios y
redescubierto ahora por la Física moderna- han ido apareciendo en
los últimos años nuevos sistemas terapéuticos basados en el
conocimiento del lenguaje electromagnético de nuestras células.
Destacando entre ellos por su concepción teórica y práctica la
Moraterapia o Terapia de Biorresonancia (vibrar en concordancia),
sistema que utiliza los últimos adelantos tecnológicos para analizar
y corregir -a través de un dispositivo electrónico- las oscilaciones
electromagnéticas recogidas del propio paciente para tratar de
ayudarle a recuperar la salud.
De hecho, el aparato permite detectar procesos cancerosos y
pre-cancerosos -así como el lugar donde están situados- además de
infecciones bacterianas y víricas pasando por intoxicaciones
crónicas, carencia de minerales, anemia, diabetes, alteraciones
graves del hígado, la vejiga o el páncreas, micosis y alcalosis
mesenquimal o acidosis.

REPROGRAMAR LAS CÉLULAS
Ante todo debe aclararse que la Moraterapia no aplica frecuencias
electromagnéticas, ni corrientes eléctricas producidas
artificialmente. No incluye ni polo positivo, ni polo negativo. El
paciente no está en contacto con ningún tipo de corriente eléctrica.
Y se trata además de una autoterapia en la medida en que utiliza las
informaciones electromagnéticas propias del cuerpo del paciente
obtenidas merced a filtros y sistemas de amplificación. Para lo que
bastan unos dispositivos tecnológicos como los que comercializa la
empresa Med-Tronik con todos los requisitos legales, entre ellos los
certificados ISO 9001 que avalan que cumplen la reciente Ley de
Productos Médicos.
La Mo-Ra-Terapia fue formulada por el doctor Franz Morell (Mo) y
desarrollada tecnológicamente por el ingeniero alemán Erich Rasche
(Ra) y se trata de un tratamiento que se basa en la biorresonancia.
Su base es sencilla: nuestras células, tejidos y órganos se expresan
a través de ondas electromagnéticas y cuando se alteran por alguna
interferencia -causada por ejemplo por ataques microbianos, virus,
productos tóxicos, una alimentación errónea o tensión emocional- se
desajustan provocando la aparición de enfermedades. Es decir, el
lenguaje intercelular es el primero en dar muestras de cualquier
desajuste y es anterior a la aparición de la enfermedad. Bueno, pues
como cada órgano posee un espectro de frecuencias específico y las
emite hacia el exterior en forma de ondas electromagnéticas el
doctor Morell tuvo la idea de utilizarlas con fines terapéuticos. Es
decir, pensó en identificar las vibraciones inarmónicas procedentes
del interior del cuerpo y basándose en el hecho conocido en Física
de que una oscilación puede ser neutralizada por otra opuesta de las
mismas características utilizar otras ondas para contrarrestrarlas.
Obviamente, de la misma longitud, alineadas espacialmente, igual de
intensas, emitidas al mismo tiempo... y que estén además invertidas.

Y sería Erich Rasche quien encontraría tanto la forma de detectar
las ondas deformadas -que la Moraterapia denomina desarmónicas o
patológicas distinguiéndolas de las ondas fisiológicas normales o
armoniosas- como la manera para reprogramarlas de nuevo: mediante un
filtro de resonancia molecular que permite separar y clasificar las
ondas por nivel de frecuencias y distribuirlas en armónicas y
desarmónicas. Filtros capaces de reconocer la frecuencia (cantidad
de periodos oscilatorios en un espacio de tiempo definido), la
amplitud y las características específicas de las ondas.
En suma, una vez conocidos los parámetros de las ondas desarmónicas
se realiza un proceso de inversión de fase de 180°. La información
vibracional se convierte así en una contravibración que neutraliza
las ondas patológicas al tiempo que las células en disfunción
reciben la información correcta que permiten su recuperación
progresiva.
Se trata de un principio muy similar al que se está utilizando, por
ejemplo, para eliminar los ruidos en los vehículos. Muchos lectores
recordarán que a finales de los años 90 del pasado siglo XX se
desarrolló el sistema ANC (Active Noise Control) -Gestión Activa del
Ruido- que empezó a incorporarse en vehículos de alta gama. Método
que aplica el "antirruido" como interferencia destructiva de los
sonidos desagradables. El sistema consiste en superponer al ruido
del motor un sonido artificial a través de los altavoces del
radiocasete. Las vibraciones del antirruido, por supuesto, deben ser
idénticas a las del motor en cuanto a frecuencia y amplitud de onda
aunque invertidas en 180º. En suma, ruido + antirruido = silencio.
Basta para ello hacer coincidir los valles de onda de una vibración
con las crestas de onda de la otra. Se consigue así minimizar el
ruido desagradable sin el uso de pesados y costosos materiales
aislantes. Siendo suficiente un simple osciloscopio para comprobar
si una oscilación y su inversa se neutralizan.
Pero volvamos a la Moraterapia. ¿Cómo funciona? Es simple: el
paciente sólo tiene que tomar entre sus manos dos electrodos
redondos y colocar ambos pies en otros dos electrodos planos. Y
aclaramos que aunque reciben ese nombre no pasa por ellos ningún
tipo de corriente. En cambio, sí permiten que las frecuencias
vibratorias del paciente sean registradas por el aparato al que se
conectan los electrodos y, asimismo, reciban las que emite éste
durante el tratamiento. De la misma manera que los impulsos
nerviosos son conducidos en un electrocardiograma o un
electroencefalograma.
En lo que a su seguridad y eficacia se refiere Erich Rasche sería
contundente: "La Moraterapia es una terapia tanto preventiva como
curativa que puede utilizarse tanto en casos agudos -por ejemplo en
procesos reumáticos como se ha comprobado durante quince años en una
clínica especial de enfermedades reumáticas- como en casos crónicos.
Y añadiré que el mejor aval técnico de seguridad del aparato es que
en Europa existe una reglamentación muy exigente para la
comercialización de todo aparato sanitario y ello nos ha obligado a
demostrar meridianamente su seguridad y eficacia".

LAS POSIBILIDADES DE LA MORATERAPIA
¿Y en qué patologías es útil? Pues según sus creadores cualquier
desequilibrio orgánico puede en principio ser tratado con
Moraterapia... siempre que no exista destrucción del tejido
corporal. En todo caso aseguran que ya ha demostrado su eficacia en
alergias, intolerancias alimentarias, envenenamiento medioambiental,
dolencias cardiacas y circulatorias, enfermedades reumáticas
-inflamatorias o degenerativas-, enfermedades orgánicas (asma,
bronquitis, gastritis, pancreatitis...), depresión, tratamientos
odontológicos, mioartropatías agudas y crónicas, estados agudos y
crónicos de dolor (neuralgias, cáncer, dolores nerviosos,
epicondilitis...), intoxicación de mercurio por amalgamas, etc.
En cuanto a su funcionamiento, el primer paso a dar es eliminar las
perturbaciones que no se correspondan con desequilibrios orgánicos
ya arraigados mediante la aplicación de la denominada terapia base.
Y hacemos un inciso para aclarar que, según sus inventores, tanto un
análisis como la eficacia de un tratamiento pueden verse afectados
por perturbaciones instaladas en el organismo que parasiten la
circulación de la energía-información, y bloqueen los procesos
biológicos. El doctor Dominique Senn, por ejemplo, puso ya de
relieve la presencia de perturbaciones en Homeopatía que neutralizan
la acción de remedios bien escogidos. Bloqueos energéticos que
pueden deberse a:
Vacunas mal aceptadas por el organismo -recibidas bien durante
la infancia, bien siendo adultos- que a veces son causa de
patologías crónicas.
Enfermedades infantiles mal resueltas. Las paperas, por ejemplo,
pueden dejar una sintomatología latente sobre las parótidas, la
salivación, el páncreas o el sistema genital. Y una escarlatina mal
curada puede permanecer presente en agmigdalitis, nefritis,
erupciones cutáneas, etc.
Cicatrices. Normalmente son neutras pero en ocasiones bloquean
circuitos energéticos. Es frecuente entre las mujeres que sufren
intervenciones en el abdomen y se bloquea lo que la Medicina
Tradicional China conoce como vaso concepción pudiendo afectar
además a circuitos energéticos tan importantes como los meridianos
del hígado, el estómago o el riñón. Porque aunque la naturaleza
trata en tales casos de crear circuitos de compensación no por ello
dejan de producirse a veces serias disfunciones. Pues bien, con un
aparato Mora se puede constatar si existen esas perturbaciones y
reprogramar energéticamente de nuevo las células de la zona
interesada favoreciendo la vascularización y la restitución del
colágeno para la formación de nuevas fibras musculares. Un resultado
que también puede obtenerse con Acupuntura si bien tras varias
sesiones largas y repetidas. Y con Terapia Neural mediante
anestésicos locales.
Cabe agregar que al igual que una cicatriz las perturbaciones las
puede provocar una verruga, un absceso, etc. Y liberar todos esos
bloqueos constituye, cuando existen, una tarea preliminar
indispensable antes de profundizar en el estado físico del paciente
lo que se consigue tras las mediciones adecuadas y las
correspondientes oscilaciones inversas.
El proceso continúa luego con el análisis de frecuencias de otros
posibles focos desequilibrantes. Es el caso de:
Los dientes. La dentadura oculta frecuentemente focos
permanentes de infección que manifiestan distintas disfunciones
orgánicas y el aparato las puede detectar. Esencialmente permite
explorar las aleaciones presentes en la mandíbula -a menudo
colocadas en períodos diferentes y por distintos profesionales-
cuyos metales presentan incompatibilidades. En tales casos las
consecuencias pueden ser de orden menor pero molestas como insomnio,
jaqueca, zumbidos... o mucho más serias como la absorción orgánica
de metales como el mercurio, altamente venenoso. Desequilibrios
todos ellos que dejan su rastro electromagnético en los medidores de
frecuencias.
La sangre. Al igual que toda sustancia viva la sangre gira -de
forma levógira o dextrógira- pudiéndose detectar si lo hace en un
sentido u otro mediante un aparato de reflexión óptica concebido a
tal efecto así como con el Mora. Normalmente en la sangre el giro es
dextrógiro -como en la saliva y en los alimentos sanos- a diferencia
de las sustancias y alimentos tóxicos cuyo giro es levógiro. Ahora
bien, a veces la sangre -normalmente dextrógira como decimos- puede
en determinadas condiciones volverse levógira -es decir, girar hacia
la izquierda-. Y ello es prueba de la existencia de alguna
perturbación profunda. Alteración del sentido rotatorio que puede
proceder:
a) De una fuerte acumulación de sustancias tóxicas: vacunas,
metales, alcohol, tabaco, productos químicos, alimentos, píldoras...
b) De alguna influencia geopatógena. Es decir, vinculada con
el lugar donde se habita o resultar de la exposición a radiaciones:
pantallas de ordenador, proximidad a líneas de alta tensión,
trabajos en un centro nuclear o -más simple y mucho más frecuente-
debido a campos electromagnéticos domésticos.
Pues bien, con el dispositivo Mora se puede devolver a la sangre su
giro dextrógiro tras un tratamiento, obvia señal de una mejoría de
fondo.
Hay que añadir que el dispositivo Mora permite tanto el examen de la
sangre como de cualquier otra sustancia. Basta con colocarla en un
pequeño recipiente dentro de un circuito del que forma parte el
paciente para que los indicadores del aparato, a través de la
resonancia electromagnética, permitan conocer si un producto es
causa de desequilibrio patológico.
Finalmente, tras el examen de la circulación energética, de las
secuelas patológicas heredadas de un pasado más o menos lejano y del
proceso de eliminación de todo factor patógeno que produzca bloqueos
llega el momento de adoptar la terapia adecuada a cada caso que
permita reprogramar la información celular y remediar los desórdenes
detectados.

CROMOTERAPIA Y HOMEOPATÍA ELECTRÓNICAS
Debe saberse que entre las posibles aplicaciones terapéuticas de la
Moraterapia destacan, además de otras más conocidas, la
Electroacupuntura, la Cromoterapia y la Homeopatía Electrónica. Hoy
se sabe que los colores son fuentes energéticas y, consecuentemente,
sus vibraciones son capaces de afectar a nuestro organismo. Se
encuentran en un área de vibración que va desde los 380 nm hasta los
780 nm. De hecho, ya la sabiduría popular distinguió hace tiempo
entre colores calientes y fríos. Y su utilidad es conocida. Pues
bien, la moderna tecnología que incorpora el aparato Mora convierte
las frecuencias de los colores en oscilaciones electromagnéticas de
frecuencias mucho más bajas que son transmitidas por los cables y
conductores facilitando la penetración de la información en las
capas profundas de la piel y en los órganos. Y como el resto de
informaciones que circulan por el aparato pueden aplicarse en
distintos puntos de la red energética a través de los puntos de
acupuntura y los meridianos. La acción es muy rápida y la
dosificación de las frecuencias fácil.
Las vibraciones de luces cromáticas poseen la misma naturaleza
electromagnética y pueden almacenarse de la misma forma que los
medicamentos. Y no se necesita ningún otro aparato-hardware que un
interface-módulo acumulador de informaciones electromagnéticas en
formato digital en conexión con el aparato Mora así como un software
apropiado para después trasladarlo al organismo de forma analógica.
El caso de la Homeopatía Electrónica es muy similar. Ya en el siglo
pasado el doctor Reinholl Voll descubrió que los medicamentos podían
ser testados al entrar simplemente en contacto con el paciente. El
método se fue mejorando y en 1958 el doctor Morell comprobó que el
efecto de los medicamentos actuaba a través de un cristal si se
aumentaba su potencia demostrando que no es necesaria la presencia
física de la sustancia original. La radiación y el efecto no
dependen pues de ella sino del proceso de potenciación (dilución y
dinamización). Tales son los principios de la Homeopatía. Con
posterioridad el doctor Cramer concluyó que la radiación procedente
de los medicamentos era de naturaleza electromagnética -similar a la
de las ondas de radio- ya que podía ser capturada y transmitida a
cierta distancia por los conductores adecuados. Morell dedujo
entonces que debía ser posible capturar las oscilaciones del
medicamento, modular con él una frecuencia portadora, amplificarla,
remodularla y sólo entonces devolverla al circuito del que el
paciente forma parte. Siendo en 1975 cuando Erich Rasche
materializaría esa teoría en un novedoso dispositivo electrónico
demostrando que los medicamentos -tanto los homeopáticos como los
alópatas- tienen e irradian oscilaciones electromagnéticas. El
propio Rasche nos ponía un ejemplo para un mejor entendimiento:
"Sabemos -nos dijo- que la clorofila es la ATP de la planta. Pues
bien, si cogemos clorofila, almacenamos su información
electromagnética en los aparatos Mora, la ampliamos y la almacenamos
en agua y a continuación preparamos dos cultivos y los regamos, uno
con agua normal y el otro con el agua que contiene la memoria
electrónica de la clorofila, haciéndolo cada día a la misma hora y
bajo las mismas condiciones de luz y temperatura, constataremos al
cabo de una semana la clara diferencia de crecimiento entre la
planta regada con agua corriente y la que contenía la información de
la clorofila".
Eso sí, la gran diferencia entre medicamentos alopáticos y
homeopáticos es que los homeopáticos desarrollan procesos
bioquímicos a través de su radiación electromagnética pero con
carácter secundario. Y sus oscilaciones electromagnéticas como
portadoras de información tienen una importancia superior a los
meros procesos bioquímicos. Se puede medir el espectro de frecuencia
de un remedio homeopático y ver cómo su mensaje electromagnético se
modifica cuando se cambia la dilución de este remedio. Es más,
cuando un producto homeopático es beneficioso para un organismo la
medida del punto de acupuntura que aparecía descompensada se
normaliza tras su aplicación por un fenómeno de resonancia. Y cuánto
más coincidan las vibraciones del cuerpo y el medicamento más se
cancelarán la una a la otra. El software del aparato permite así al
terapeuta valorar con precisión varios remedios homeopáticos y
elegir la mejor dilución. En casos más complejos el remedio podrá
ser buscado "en ciego" por barrido del detector sobre grupos de
remedios almacenados digitalmente en soporte informático a través
del interface.
Terminamos explicando que la Moraterapia tiene muchas más
posibilidades y combinaciones con otras terapias y dispositivos
energéticos. Y es que el mundo del lenguaje electromagnético de
nuestras células no ha hecho sino abrir sus puertas a médicos,
investigadores y terapeutas.

y ahora os pongo una entrevista_

MAURICIO OSPINA DE LA ROCHE: "EL TRATAMIENTO BIOENERGÉTICO ES
REALMENTE EFICAZ"


La curación de un dolor crónico en el hombro mediante la simple
inyección de un anestésico local... ¡en la pierna!, la resolución de
una patología en el riñón a través del tratamiento neurofocal de una
muela o la reducción de la enfermedad a frecuencias patológicas son
formas habituales de tratamiento del doctor Mauricio Ospina de la
Roche, cirujano de amplísima experiencia que un día decidió cambiar
el bisturí por la Sintergética, la Neuralterapia, la Homeopatía y,
ahora, la Biorresonancia y la Quántica. Es decir, decidió abandonar
las frustraciones de una medicina sintomática por nuevas formas de
curación eficaces y poco agresivas. Hemos hablado a fondo con él.

La Medicina está viviendo un auténtico salto evolutivo de la mano de
numerosas disciplinas -especialmente de la Física Cuántica, la
Electrónica, la Informática, la Proteómica, la Genética, la Medicina
Bioenergética, la Biorresonancia, la Sintergética, la
Neurolinguística y la Psiconeuroinmunología- que acabarán
modificando y mejorando los esquemas de tratamiento hacia soluciones
menos agresivas. Y es que toda nueva idea o planteamiento debe
vencer siempre la resistencia de quienes se niegan a modificar sus
convicciones y creencias, de quienes se asientan en el inmovilismo
para vencer el miedo que les produce lo desconocido. Porque es el
trabajo silencioso de los médicos e investigadores que un día
apostaron por abrirse a nuevas ideas -a pesar de estar sometidos al
acoso permanente de los gurus del sistema- lo que ha permitido que
la Medicina haya ido evolucionando poco a poco. Y especial
relevancia tiene en ese cambio el comportamiento de quienes
habiéndose educado en el sistema y estuvieron cómodamente instalados
en él tuvieron la valentía de ponerlo en cuestión y renunciaron a la
seguridad y el calor del corporativismo para afrontar los rigores de
la disidencia. Es el caso del médico que hoy viene a nuestras
páginas.
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Javeriana de
Bogotá (Colombia) Mauricio Ospina de la Roche ejerció como cirujano
general en la Clínica de Marly (Bogotá) durante diez años y otros 25
en su clínica privada. Diplomado en Neuralterapia por la Academia
Latinoameriana de Medicina Biológica de Popayan (Colombia), en
Homeopatía por el Instituto Luis G. Páez de Bogotá, en Acupuntura y
Moxibustion por las Universidades de Nanjing y Pekín (China) e
instructor de Yoga -entre otras disciplinas- Ospina de la Roche
recibió su enseñanza directamente nada menos que de los doctores
Germán Duque, Peter Dosch, Reinhold Voll, Ernest Adler, Franz
Hopfer, Paul Nogier y Jorge Carvajal.
Hablamos pues de un profesional de amplia experiencia clínica cuya
especialidad es además una de las más agradecidas ya que muchas
intervenciones quirúrgicas le han permitido resolver problemas
inmediatos -una apendicitis, una úlcera perforada, una obstrucción
intestinal, un cólico nefrítico o de vesícula, traumas producto de
accidentes, etc.- pero que no por ello dejó nunca de ser consciente
de las escasas respuestas que la medicina convencional ofrece en las
enfermedades degenerativas y crónicas. Hasta que un día...
-Después de un ejercicio profesional de más de 35 años -nos diría el
doctor Ospina, miembro de Consejo Asesor de Discovery DSALUD- en el
que he oscilado desde la más densa de las medicinas -como es la
cirugía- hasta la más sutil de ellas -como es la reciente Medicina
Quántica- pasando por el amplio abanico de muchas de las medicinas
llamadas alternativas o complementarias -la Acupuntura, la
Homeopatía, la Neuralterapia, la Auriculomedicina, la Fitoterapia,
la Medicina Ortomolecular, la Medicina Ayurvédica, el
Electromagnetismo, las Medicinas Ancestrales, la Biocibernética, la
Sintergética, la Biorresonancia, los balances polares, etc.- he
llegado a la conclusión -que forma hoy parte de mi practica clínica-
de que no existe ninguna medicina mejor que otra, de que no existen
muchas medicinas sino que todas ellas son manifestaciones de una
sola y que, por tanto, cada una tiene su propia aplicación según la
necesidad del paciente. La mejor medicina es la que el paciente
necesita aquí y ahora. Por tanto la obligación del terapeuta es
guiar al paciente hacia el encuentro de la mejor opción en el camino
de transformación que ofrece la enfermedad. De ahí la necesidad de
intentar conocer todas aquellas formas de curar que pueda tener a su
alcance -aunque no las ejerza en su totalidad- y así orientar
acertadamente y obtener mayores posibilidades de éxito y eficacia.
-Está hablándonos de cambiar el concepto que la Medicina y los
médicos tienen sobre el ser humano y de la obligación de colaborar
con planteamientos, métodos y terapias que hoy son despreciadas por
la medicina oficial. ¿No le parece un poco utópico?
-Es un proceso imparable que se viene desarrollando desde hace
varias décadas. Cada vez oiremos hablar más de Medicina Holística,
de una nueva forma de entender la Medicina que pretende comprender
al hombre en todas sus dimensiones y recuperar la globalidad del
paciente, hoy dividido en compartimentos y sistemas controlados por
especialistas capaces sólo de ver lo que ocurre en su reducido campo
de conocimiento. Cada vez son más los profesionales de la salud que
están llegando a la conclusión de que "el todo es mucho más que la
suma de las partes" y de que es indispensable la mirada de la
totalidad si se pretende realmente profundizar en la maravilla de
los procesos humanos, incluyendo la enfermedad. Entender la Medicina
de una manera holística implica no sólo el esfuerzo de contemplar al
paciente de manera global sino también la integración de todas las
medicinas.
Y al hablar de la integración de las medicinas no sólo me estoy
refiriendo a la coordinación entre las diferentes ramas de las
denominadas medicinas alternativas o complementarias sino también a
la simbiosis con la Medicina oficial, ortodoxa o convencional. No
debemos olvidar que esa medicina nos ha aportado -y seguirá
aportando- conocimientos anatomofisiológicos, químicos y de biología
molecular impresionantes así como soluciones para los procesos y
enfermedades agudas al igual que para las infecciones severas,
soluciones en la atención de urgencias y politraumatismos, shocks,
etc. Sin olvidar el brillante desarrollo de sistemas de diagnóstico
como la Resonancia Magnética, la Tomografía Axial Computarizada
(TAC), el PET , etc.
-Herramientas tecnológicas que se han puesto al servicio de los
médicos pero que proceden del esfuerzo y trabajo de expertos de
otras disciplinas... En todo caso lo cierto es que a pesar de
reconocer las aportaciones de la medicina alopática su conclusión,
tras muchos años de practicarla, es que precisa una seria
redefinición, ¿no?
-Sí. Porque reconocer sus aportaciones no deja sin valor las
críticas que se hacen al actual sistema médico: la dificultad para
curar las enfermedades crónicas al haberse centrado en la supresión
de síntomas con su gran arsenal de antis que se limitan a enmascarar
las dolencias, la búsqueda de las causas de la enfermedad en la
molécula o el gen que justifique el registro de un medicamento, el
desdén por tratar al ser humano de forma integral, el desinterés por
profundizar en el terreno constitucional de cada individuo sobre el
que prolifera la enfermedad o la ignorancia de los factores que
alteran dicho terreno: alimentación, polución, psicotoxinas, traumas
emocionales, laborales, sociales y económicos... Sin hablar de un
sistema alimentado por un proceso investigador comprometido donde no
puede haber investigación libre porque se han implantado toda una
serie de filtros que lo impiden. Al médico lo único que le queda es
alimentarse del visitador médico, de los congresos y de las revistas
que les proporcionan mientras al investigador le toca plegarse a las
exigencias de sus "patrocinadores"... Y ya hemos visto -sobre todo
en los últimos años- suficientes ejemplos de deslealtad y falta de
ética en muchos médicos e investigadores que hasta prestan su nombre
y firman investigaciones en las que ni siquiera han intervenido;
además muchas investigaciones están, de hecho, comprometidas ya con
un resultado concreto. Es como para albergar dudas razonables...
-¿Y cómo llegó, partiendo de la visión ortodoxa de la Medicina y del
cuerpo humano en las que se educó, a entender que la visión
mecanicista y organicista de la medicina convencional es limitada y
excluyente?
-Digamos que primero llega el desencanto por la falta de resultados
y el funcionamiento del sistema. Al principio no llega a ser tan
intenso como para hacerte variar tus enfoques y tratas de acomodarte
a lo que el sistema te marca... hasta que uno entra en contacto con
la "magia" de la otra realidad, conoce otras posibilidades
terapéuticas y constata sus buenos resultados En mi caso el
despertar se debió a un hecho puntual: mi mujer se había quedado
embarazada -por primera vez- y fue atendida por los mejores
ginecólogos de la clínica que además eran amigos y compañeros. Pues
bien, durante el embarazo comenzó a tener algunas complicaciones de
orden renal y respiratorio. Finalmente, a pesar de estar
teóricamente en las manos más cualificadas y lo mejor atendida
posible, el niño murió dentro del útero hacia el noveno mes.
Y es en ese momento, cuando el drama le toca a uno en lo profundo,
en lo personal, en el alma... cuando se producen unos campanazos muy
grandes que invitan a la reflexión. La frustración y el desencanto
se redoblan. El caso es que el tiempo pasó y al cabo de un año se
produjo un segundo embarazo. Y en ese momento alguien, casualmente,
me aconsejó que atendiera a mi mujer con Homeopatía, palabra que
para mí entonces era poco menos que un anatema. Así que cuando
durante el nuevo embarazo se volvieron a presentar complicaciones
parecidas a las del primero decidimos, dada la experiencia anterior,
no cometer el mismo error. Y acudimos al doctor Néstor Riveros,
médico ortodoxo de los pocos que en aquella época ejercía la
Homeopatía. Ese fue mi primer contacto directo con la medicina
bioenergética. Bueno, pues con la Homeopatía mi mujer superó los
graves problemas renales y respiratorios. Y sólo con Homeopatía el
embarazo se llevó a feliz término sin tener que recurrir a ningún
tipo de medicamento farmacológico. Fue suficiente para mí. Empecé a
estudiarla y poco a poco comencé a operar cada vez menos y
selectivamente al tiempo que trataba de aplicar las cosas que iba
aprendiendo. En mi caso la Homeopatía actuó como una catapulta que
me mandó al encuentro con la Bioenergética. Hoy sé sin la menor duda
que el tratamiento bioenergético es realmente eficaz.
-Y cuando tiene que defender hoy la Homeopatía u otras terapias
energéticas ante sus colegas, ¿a qué apela primero?
-Al principio, cuando uno se encuentra con resultados tan
sorprendentes como los que se producen con la Medicina
Bioenergética, lo que más desea es compartirlos. Así que traté de
comentar mis logros en el entorno hospitalario en el que estaba
acostumbrado a frecuentar pero el hecho de ver cómo el escepticismo
no sólo continuaba sino que incluso se convertía en burla me fue
llevando a tener una relación diferente con quienes se alineaban
exclusivamente en el lado de la medicina ortodoxa. Finalmente, ante
la falta de entendimiento de mis colegas decidí no tratar de
convencerlos y dedicarme al ejercicio de la nueva forma de medicina
que había encontrado. Me centré así en la relación médico-paciente
más que en la relación médico-médico y encontré muchas más
satisfacciones.
Y permítame recordar a los escépticos que he tratado como médico
convencional a más de 30.000 personas. Invito pues a mis colegas a
que experimenten por sí mismos con algunas terapias alternativas e
intenten abrir sus mentes a otras posibilidades porque
complementarán así sus actuales conocimientos. Verán que funcionan.
Ferdinand Huneke decía: "Yo produzco los fenómenos e invito a los
caballeros de la teoría a que los expliquen".
-Tenemos entendido que el siguiente salto en su evolución hacia la
práctica de la Medicina Bioenergética, tal y como ahora la entiende
y aplica a sus pacientes, fue su encuentro con la Terapia Neural que
en la revista dimos a conocer en diciembre del 2002 (nº 45).
-Llegó de la mano del doctor Germán Duque Mejía, médico internista
educado en Alemania que volvió a Colombia donde ejercía
brillantemente la medicina convencional en la ciudad de Cali hasta
que un problema de salud que no pudo resolver ninguno de sus colegas
le obligó a volver a Alemania en busca de sus antiguos profesores.
Éstos no hallaron solución tampoco pero Duque se encontró entonces
con el doctor Peter Dosch, en ese momento presidente de la
Asociación de Terapeutas Neurales. -la Terapia Neural se basa en el
uso local de anestésicos-, quien sí supo resolver sus problemas de
salud. A partir de ese momento Duque se dedicó a estudiar todo lo
relacionado con la Terapia Neural y la Homeopatía, volvió a
Colombia, abandonó el ejercicio convencional de la Medicina y se fue
a una finca a atender a los campesinos. Con resultados tan
espectaculares que sus logros pronto se extendieron por todo el país
y comenzaron a llegarle autobuses llenos de pacientes desde todas
partes. Allí nos reunimos por primera vez unos 30 médicos
procedentes de Cali, de Medellín, de Bogotá, algunos de Venezuela y
otros de Ecuador en la primera reunión de tipo bioenergético. Él ya
tenía un largo recorrido en Terapia Neural y además había conocido
la Homeopatía y la Quiropraxis, sistemas todos enfocados a la
autorregulación del paciente. Incluso acudió un médico de Medellín
recién llegado de Corea que nos habló de las posibilidades de la
Acupuntura. Debo aclarar que en aquellos años -hablo de la década de
los 70- todo ello constituía una gran novedad. Ese fue mi gran
encuentro con la Bioenergética. Y debo decir que cuando uno la
descubre o, más bien al revés, cuando la Bioenergética le atropella
a uno ya no hay marcha atrás. Cuando uno percibe que existe algo más
allá de la simple fisiología y anatomía no puede ya por menos que
enriquecer su ejercicio profesional con este nuevo tipo de
concepciones.
-A pesar de su enorme importancia en Alemania y otros países así
como del reconocimiento que tiene por parte de los médicos la
Terapia Neural y sus beneficios siguen siendo bastante desconocidos
en España.
-Probablemente. Yo puedo decir que en mi país va ganando cada vez
más adeptos, tanto a nivel medico como de pacientes, pero no conozco
en detalle el desarrollo en España aunque percibo un creciente
interés por la misma así como por el resto de las medicinas
biológicas.
Y fíjese que la historia de la Terapia Neural comienza con un hecho
puramente casual ¡en 1925! al comprobar los hermanos Ferdinand y
Walter Huneke cómo desaparecían súbitamente las terribles migrañas
que padecía su hermana tras inyectarla de forma intravenosa con un
anestésico local: procaína. A partir de ese momento empezarían a
estructurar toda una serie de correlaciones -que se piensa funcionan
en base al equilibrio del sistema simpático y parasimpático- entre
las distintas enfermedades y las distintas formas de aplicación de
anestésicos locales como la procaína o la lidocaína.
La realidad es que el anestésico local no obra en la Terapia Neural
sólo como anestésico ni se usa con ese fin sino con un criterio de
tipo bioenergético de polarización a nivel celular en el lugar donde
se inyecta... aunque la molestia o el síntoma estén lejos de ese
punto. Esa reorganización de la polaridad genera un desplazamiento
energético que tiene acciones locales y acciones a distancia.
Posteriormente se fue entroncando con el sistema de los meridianos
al utilizarse en los puntos de acupuntura. Hay que reconocer como
principales aportes de la Terapia Neural el concepto de
interferencia por foco infeccioso y por foco de cicatrización así
como el concepto de foco odontológico. Las cicatrices, sobre todo si
han sido traumáticas, complejas o difíciles de cerrar pueden generar
un campo de interferencia en la normal circulación de los canales
bioenergéticos o meridianos que unen los distintos órganos. Lo mismo
que los implantes o las endodoncias pueden causar campos
interferentes e interrumpir el flujo de energía hacia los órganos
con los que cada pieza está relacionada como en su momento demostró
el médico y odontólogo Ernst Adler provocando con ello una
disfunción orgánica. Cuando se tratan cicatrices con un anestésico
local no sólo se disuelve el queloide -lo que a nivel estético es ya
un avance- sino que se logra reanudar la circulación energética en
esos canales. Es como volver a conectar los cables. Y entonces,
cuando se reanuda la circulación de energía, pueden producirse
mejoras sorprendentes e inmediatas en lugares del cuerpo distantes
del lugar en el que se aplica.
Añadiré que la Terapia Neural es muy agradecida sobre todo en el
tratamiento del dolor. La mayor parte de las cefaleas y migrañas
pueden resolverse con ella. Lo mismo que los problemas amigdalares
-pueden evitarse las amigdalatomías- y las anginas. Y dolencias del
sistema respiratorio como el asma y las alergias. Es más, también
las lumbalgias o las hernias de disco candidatas a la cirugía
encuentran ayuda en la Terapia Neural mientras los pacientes están
en lista de espera. Y en patologías de orden reumático. Y en muchas
otras.
-Lo cual parece convertirla en una terapia de gran utilidad en las
enfermedades crónicas y en el caso de nuestros mayores
hipermedicados.
-Sí, claro. -Sí, claro. Y no sólo la Terapia Neural sino otras
muchas terapias complementarias que buscan mejorar la calidad de
vida del paciente sin efectos iatrogénicos. Recordemos por ejemplo
que gran número de las pastillas que suelen tomar nuestros mayores
-especialmente para el dolor y los problemas cardiovasculares- no
carecen precisamente de efectos secundarios. Pues bien, hay que
intentar reducir la actual polimedicación modificando sobre todo los
hábitos alimentarios, evitar el sedentarismo físico y mental, etc.,
a fin de recuperar la funcionalidad y prevenir el deterioro del
organismo. Para lo cual es fundamental hacer ejercicio. No el
ejercicio propio de un gimnasio sino un ejercicio completo a nivel
orgánico, físico, mental y vibracional como el Yoga.
-Y dentro de esa ampliación permanente a la nueva visión energética
del ser humano, de la salud y la enfermedad, ¿qué lugar ocupa la
Sintergética?
-Ocupa un lugar preponderante. Su creador e impulsor, el doctor
Jorge Carvajal -que por cierto se formó inicialmente en Acupuntura y
Auriculomedicina con el prestigioso doctor Nogier-, la ha dado a
conocer ya en muchos países occidentales y cada vez son más los
grupos de terapeutas e investigadores interesados en ella. La
Medicina Sintergética, como su propio nombre indica, es una síntesis
de las ciencias médicas, energéticas, vibratorias y cuánticas en una
forma práctica de diagnóstico y tratamiento. Su gran aporte es la
síntesis convirtiendo el encuentro del paciente con el terapeuta en
un campo de múltiples posibilidades, un campo creativo donde la
entrevista es una interrelación participativa en la que el médico
"pregunta" no sólo con palabras -usa elementos como filtros o
sustancias- y a la vez escucha las respuestas no sólo en las frases
del paciente sino también en su cuerpo valiéndose del pulso y de
otras manifestaciones energéticas. De esa forma puede orientar el
diagnostico y el tratamiento buscando siempre estimular los propios
mecanismos de autorregulación. Una de las muchas herramientas para
conseguirlo es el láser frecuenciado, luz coherente que puede
manipularse a diferentes frecuencias para tener acceso a los
diferentes sistemas y tejidos. Y el láser puede utilizarse sobre
ellos como elemento diagnóstico -gracias al papel de la fisiología
de la luz- pero también como elemento terapéutico e integrador de
información.
Se trata de otro de los grandes caminos que nos conducen a una nueva
forma de entender la Medicina. De hecho, las frecuencias propias a
las que cada órgano vibra nos han abierto la puerta a lo que hoy
conocemos como Biorresonancia.
-Si el hecho de curar a través de la Terapia Neural le resulta a
muchos médicos inaudito, ¿cómo espera que puedan llegar a aceptar la
Biorresonancia?
Como en el resto de las terapias alternativas los médicos terminarán
rindiéndose a la evidencia. En mi caso ésta la constituye el
excelente resultado obtenido. La Biorresonancia está basada en el
uso de las frecuencias propias del ser humano, tanto de las
patológicas -se contrarrestan en forma invertida desde el exterior
hasta anularlas- como de las que transmiten la información de su
vibración original al órgano. No voy a entrar en sus bases
teórico-practicas porque ya en Discovery DSALUD os habéis venido
ocupando de ello pero si os puedo decir que sus aplicaciones
clínicas son innumerables, tanto en el diagnóstico de toda patología
crónica y aguda como en la orientación terapéutica y en el propio
tratamiento -cuando este es factible- desde la máquina.
La tecnología ha ido evolucionando y la Física Quántica ha permitido
concretar en aparatos como el Quantum no sólo las bondades de la
Biorresonancia sino la integración de casi todas las medicinas
Alternativas afinando los procedimientos, fácilmente operativos y
fiables.
Ahora bien, su utilización no se limita a una mera aplicación
técnica sino que al involucrar por una parte la voluntad y decisión
del paciente de hacerse responsable y participe de su salud y, por
otra, la disponibilidad del terapeuta para ser el guía los
resultados de las mediciones y de las terapias equilibradoras
facilitan el salto cualitativo hacia el encuentro de una terapéutica
eficaz, sencilla y evolutiva.
-¿Con qué tipo de Medicina cree que se van a encontrar en los
próximos años los miles de jóvenes que hoy cursan la carrera en las
facultades?
-Yo creo en los procesos. Y me doy cuenta de que hoy en día las
cosas se están moviendo y de que los cambios los van generando y
dinamizando los pacientes. Cada vez es mayor el inconformismo del
paciente con todo el sistema; no sólo en nuestro país sino a nivel
global. El enfermo va tomando cada vez más conciencia de su
situación y posición. Antes se limitaba a ir al médico y tomar lo
que éste le decía sin más. Hoy en día pregunta y eso en la mayoría
de las ocasiones incomoda al médico que piensa que en los seis
minutos que tiene por paciente ni tiene por qué dar lecciones sobre
lo que formula ni tiene tiempo para ello porque otro paciente
espera.
Ese inconformismo es el que ha llevado a millones de pacientes en
todo el mundo a buscar opciones diferentes y que en lugar de acudir
a la Seguridad Social estén dispuestos a pagar a médicos privados
que usen terapias diferentes y no exclusivamente farmacológicas. En
Estados Unidos las estadísticas de atención señalan que cerca del
60% de la población acude ya a tratamientos no convencionales. Esa
búsqueda de los pacientes es la que va a generar los cambios que
acabarán afectando a la universidad, a la formación, a las
especialidades y, por supuesto, a la intervención de los médicos de
a pie. Mientras, quienes estamos ya haciendo cosas diferentes,
obtenemos resultados inesperados en muchos pacientes, curaciones
sorprendentes, quitando dolores crónicos de años, revirtiendo
enfermedades aparentemente irreversibles... Y eso está pasando
aunque no puedan aun ofrecerse todas las explicaciones científicas
que reclama la Medicina de la evidencia o aunque no puedan
demostrarse con sus parámetros. Resultados, por otra parte, que
acaban llegando también a oídos de los médicos convencionales lo que
lleva a éstos a informarse y, cada vez más, a formarse en nuevos
conocimientos. Médicos que al constatar luego su eficacia inician un
camino que otros ya hemos recorrido y que cada vez resultará más
familiar para las nuevas promociones de estudiantes de Medicina. El
futuro de la Medicina está en integrar los conocimientos, no en
rechazarlos cuando chocan con nuestros planteamientos, creencias o
convicciones. El futuro que espera a las nuevas generaciones de
médicos y terapeutas es un futuro holístico, es decir, integrador de
la totalidad. Donde se tenga en cuenta el padecimiento físico, lo
que el paciente piensa de ello, lo que siente al respecto, las
convicciones, el entorno, la vivencia de la familia, la vida
afectiva, la infancia, el ámbito laboral, la satisfacción consigo
mismo y con los demás, la relación con el mundo social, con la
naturaleza, los sistemas filosóficos y de creencias, los miedos, los
conceptos de enfermedad y de muerte. Holístico implica propiciar la
toma de conciencia de uno mismo para poder dar un salto cualitativo
en la
La Medicina Holística no es sólo un sistema de curación sino un
sistema de apoyo para la evolución de la conciencia, es una
invitación para tomarnos de las manos y permitir que fluyan la
solidaridad y el amor.

LEIDO ESTO SI SEGUIS INTERESADAS MANDADME UN PRIVADO Y OS PASO LOS DATOS DE CONTACTO PARA QUE PODAIS PEDIR CITA Y DIGAIS QUE VAIS DE MI PARTE PARA UNA CONSULTA INFORMATIVA
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Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com